MENTXAKATORRE ODRIOZOLA, JonRuiz Andrés, Rafael2025-12-162021-12-202021-12-172021-12-202021-12-17978849044449810.18239/estudios_2021.173.07https://une-dspace.glaux.es/handle/123456789/50054En junio de 1914, a finales de su tercer año como estudiante en Oxford, Tolkien quedó fascinado al descubrir dos versos del poema anglosajón Crist, de Cynewulf: «Eala Earendel engla beorhtast / ofer middangeard monnum sended» (vv. 103-104), que se traducen como «Salve Earendel, el más brillante de los ángeles / enviado a los hombres sobre la media tierra». Con la palabra de Earendel algo despertó en Tolkien: se trataba de un nombre de bella dicción, designador de un ser magnánimo en misión, que no parecía inglés antiguo, pero que había sido guardado por su tradición; es decir, se trataba de algo remoto incluso para los mismos anglosajones, y que indicaba alguna relación con tierras de allende, pues Earendel había sido enviado.Libro digitalpp. 101-115Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/ARTE Y HUMANIDADES::FILOLOGÍA Y LINGÜÍSTICA::Teoría de la Literatura y Literatura ComparadaTolkien: sobre la trascendencia desde el corazón artísticoopenAccess